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Tau pintado por San Francisco.
La imagen es conservada en la Capilla de la Magdalena (llamada
tambin de la Virgen) en el Santuario Franciscano de Fonte Colombo
en Rieti (Italia). |
""… Y en realidad el Santo tenía grande veneración y afecto por
el signo del Tau, siempre lo aconsejaba en cuanto hablaba y lo escreveba
directamente en las cartas que despachaba, como si su misión fuera,
sigún lo que dijo el profeta mismo, la de signar el Tau en la frente
de los hombres que gemon y lloran, convertendose sinceramente al Cristo".
BONAVENTURA DA BAGNOREGIO, Vida de
San Francisco de Assisi
(Legenda maior), , cap. IV. 1079.
El signo del tau (taw en hebraico) tiene una origen biblica:
lo se puede encontrar en la Genesis (4,15), en el Esodo (12,7), en Ezechiele
(9,3-4), en Giobbe (31,35). En el Nuevo Testamento se lo encuentra en
el Apocalipsis (7,4 y 9,4). Aunque no sea esplicado claramente, parece
que en el sello-signo del tau, "signum salutis", sea representada
la cruz. También San Bonaventura de Bagnoregio sostiene esta hipótesis,
y cree que esa predilección por parte de Francisco por este signo derive
de los textos biblicos de Ezechiele y del Apocalipsis (cf. BONAVENTURA
DE BAGNOREGIO, Vida de San Francisco de Assisi (Legenda maior), Prólogo,
2; cap. IV, 9; Milagros, cap. X, 6-7). Todavía, muchos críticos
sostengon que, lo que más influyó Francisco en relación con el uso del
tau, fue la tradición contemporanea más que la Sacra Escritura.
En efecto, la simbología del tau, era un elemento central en
su tiempo. Innocenzo III abrió el Concilio Lateranense IV (1215) predicando
sobre Ezechiele 9, y envitando todos los creyentes a volverse testigos,
en el signo del tau, de la confesión y de la cruz. Los Antonianos
que se dedicaban a los apestados, en sus trajes traeban la cruz de Antonio
abad, que era idéntica al tau. Entre las posibles fuentes figurativas
por la veneración del tau hay la miniatura del los libros sobretodo
las miniaturas del canon romano de los varios misales. Ese texto,
que se refiere al Padre, empieza con la expresión. "Te igitur, clementissime
Pater (...)". Normalmente, cuando la oración empezaba para T, esa
letra se cambiaba con una grande cruz multicolor; su fuerma podría ser
la del tau o la de una cruz latina. Ese es proprio el caso del
misal de la igelesia de San Nicolò (guardado en un museo en Baltimore)
abierto por tres veces consecutivas (sortes Apostolorum) por
parte de Francisco, de Bernardo y por parte de Pietro Cattani para saber
dal Evangelio cuales podrían ser sus vidas (cf. Leyenda de los tres
compañeros, en Fuentes franciscanas (Editio minor),
párr. 28-29; cf. TOMMASO DE CELANO, Vida de S. Francisco de Assisi,
Vida II, parte I, cap. X, 15). El taw hebraico o el tau
greco era, por lo tanto, un símbolo conocido por Francisco y, por él,
tenía el mismo sentido de la cruz, es decir, signo de salvación y redención:
"Para él, el signo del "tau" era más familiar que cualquier otro
signo y con ese símbolo firmaba cartas y pintabas todas las paredes
de las celdas" (TOMMASO DE CELANO, Vida de S. Francisco de Assisi,
Tratado sobre los Milagros, cap. II, 3; cf. LEONHARD LEHMANN, Francisco
maestro de oración, Institudo Histórico de los Capuchinos, Roma
1993, pp. 284 y ss.).
Sacado de P. Rossi, Los escritos autógrafos de Francisco de Assisi
paolorossi62@libero.it
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